Tenía miedo de que el divorcio fuera un proceso largo y humillante donde tuviera que exponer todo lo que pasó en mi matrimonio. El abogado me explicó que con el divorcio incausado no hay que alegar ni probar nada. Fue un proceso limpio y relativamente rápido. Me quedé con la custodia de mis hijos y con el acuerdo patrimonial que necesitaba.